El pastor Douglas Oviedo es uno de los primeros inmigrantes a quienes la administración de Donald Trump acepta y responde positiva la solicitud de asilo presentada, tras huir de su país por la inseguridad.

“Es algo increíble, lo esperé mucho tiempo, han pasado once meses desde que salí de Honduras”, dijo el líder religioso al recordar que fue retornado a México en diciembre a la espera de la respuesta.

Calificó la experiencia de espera como “difícil y abrumadora, pero a la vez nunca perdí la esperanza y ahora que estoy acá, siento que cada segundo que pasé en Tijuana (México), valió la pena”.

El connacional relató que fue un ciudadano estadounidense que realizaba labores humanitarias en los albergues que lo alentó a seguir con el proceso.

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HISTORIA

Oviedo, cuenta que al quedar huérfano a los 13 años se vio obligado a vivir en las calles, donde le fue fácil caer en drogas.

A los 15 años intentó suicidarse, hecho que le permitió tener un encuentro con Dios y cambio su vida.

Tras varios años de preparación religioso decidió convertirse en pastor juvenil, rescatando a menores de las pandillas.

Su labor religiosa molestó e incomodó a dirigentes pandilleriles, quienes lo amenazaron a muerte y pusieron su nombre en una lista negra.

Al verse amenazado decidió salir del país en busca de refugio en el país norteamericano.