Diversos estudios científicos han revelado que tomarse al menos siete vacaciones al año puede disminuir significativamente los niveles de estrés y reducir hasta en un 30% el riesgo de sufrir depresión.

Según investigaciones realizadas por la Universidad de Pittsburgh y otros centros académicos, las personas que descansan con frecuencia muestran una mayor satisfacción con su vida y niveles más bajos de cortisol, la hormona relacionada con el estrés.

Los expertos explican que las pausas regulares ayudan a recargar la mente, mejorar el estado de ánimo y prevenir el agotamiento laboral. Incluso las escapadas cortas, señalan, pueden contribuir a un mejor descanso y a un incremento en la productividad al regresar a las actividades cotidianas.

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