En un giro relevante para la geopolítica global, Donald Trump ha ordenado al Pentágono formular acciones rápidas para contener la creciente influencia de China y Rusia.

La directriz, dirigida al Departamento de Defensa de Estados Unidos, se centra en contrarrestar avances militares y estratégicos de ambos países, considerados como principales rivales de Washington.

“Desgraciadamente, la debilidad de la Administración anterior ha acercado aún más a Rusia y China. Es una consecuencia terrible de la falta de liderazgo y de fuerza por parte de Estados Unidos”, el secretario de Defensa de EEUU, Pete Hegseth

Según reportes recientes, Trump argumentó que la seguridad nacional estadounidense se encuentra en riesgo si no se adoptan medidas claras ante la expansión de China y Rusia en zonas de influencia clave, como Asia Oriental, el Ártico y parte de África.

Ante este contexto, el exmandatario habría solicitado a altos mandos diseñar un plan integral que incluya presencia militar reforzada, alianzas internacionales y desarrollo tecnológico defensivo.

“El Departamento de Defensa debe estar preparado para reconstruir las Fuerzas Armadas de manera histórica, restaurar el espíritu guerrero y restablecer la disuasión”, agregó.

 

Tensión geopolítica y respuesta militar estadounidense 

El llamado de Trump refleja la intensificación de la rivalidad entre las grandes potencias.

Analistas señalan que la política exterior de Estados Unidos busca evitar un reposicionamiento geoestratégico de China y Rusia, cuyas acciones recientes han generado preocupación entre aliados de la OTAN y socios asiáticos.

La moción incluye potenciales ejercicios conjuntos y apoyo en inteligencia a naciones aliadas.

Cabe recordar que en meses anteriores Washington ya había endurecido su retórica frente a Moscú y Pekín, especialmente tras maniobras militares y acuerdos energéticos que desafían la influencia estadounidense.