Alrededor de 175 activistas de la Flotilla Global Sumud, que fueron interceptados por fuerzas israelíes en aguas internacionales, ya se encuentran en territorio griego, según confirmó el Ministerio de Exteriores de Israel. Sin embargo, dos de los participantes —un brasileño y un palestino— serán trasladados a Israel para ser interrogados.

Entre ellos figura el ciudadano español Saif Abu Keshek, señalado por las autoridades israelíes como sospechoso de vínculos con una organización considerada terrorista, y el brasileño Thiago Ávila, a quien se le atribuyen presuntas actividades ilegales, aunque no se han detallado los cargos específicos.

El Gobierno de España condenó la retención y posible traslado de Abu Keshek, exigiendo su liberación inmediata. El ministro José Manuel Albares mantiene comunicación con sus homólogos de Israel y Grecia para recabar información y garantizar el respeto al derecho internacional y a los derechos del ciudadano español.

Fuentes diplomáticas indicaron que tanto embajadas como consulados españoles están movilizados para brindar asistencia consular en cuanto Abu Keshek llegue a territorio israelí. Además, una cónsul española se desplazó a la isla de Creta para recibir a los ciudadanos españoles que formaban parte de la flotilla.

De acuerdo con el Ministerio de Exteriores israelí, el resto de los activistas ya fue trasladado a Grecia tras la operación realizada por el ejército israelí, que interceptó varias embarcaciones a unos 100 kilómetros al oeste de Creta. Los ocupantes fueron transferidos a un barco israelí antes de ser enviados al país europeo.

Por su parte, las autoridades griegas confirmaron que trabajan en coordinación con Israel para garantizar el desembarco seguro de los activistas. Equipos del Ministerio de Exteriores griego se trasladaron al punto de llegada para colaborar con las misiones diplomáticas extranjeras.

La flotilla tenía como objetivo llevar ayuda humanitaria a la Franja de Gaza, en medio de la crisis que atraviesa la región. No obstante, la intervención israelí ha generado tensiones diplomáticas y críticas por parte de algunos gobiernos, que cuestionan la legalidad de la operación en aguas internacionales.

Mientras tanto, otras embarcaciones vinculadas a la flotilla continúan navegando cerca de la costa sur de Creta, con rumbo incierto, según datos de seguimiento marítimo. La situación sigue en desarrollo.

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