El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, ha generado debate al pedir públicamente que se aumente el impuesto a las personas más adineradas o ricos como alternativa para evitar que los más pobres sean quienes paguen las consecuencias de la falta de recursos para la vivienda.

En este contexto, el edil argumenta la posibilidad de un aumento del 10% en el impuesto a la propiedad, que impactaría particularmente a los sectores más vulnerables.

El primer alcalde socialista de la Gran Manzana advirtió que si la gobernadora Kathy Hochul no toma medidas para gravar a los ricos, la administración municipal se verá forzada a considerar un alza significativa en los impuestos a la propiedad.

“No queremos tener que recurrir a medidas tan drásticas para equilibrar nuestro presupuesto”, dijo Mamdani. “Pero, sin otra opción, nos veremos obligados a hacerlo.”

Esto, dijo, afectará mayormente a las familias de bajos ingresos que ya enfrentan una crisis de vivienda.

El debate ha cobrado relevancia en una ciudad conocida por su diversidad migrante, en la que muchas familias centroamericanas y latinoamericanas luchan por acceder a vivienda asequible.

Impacto de los impuestos en la vivienda y comunidades latina

Expertos señalan que cualquier incremento en los impuestos a la propiedad elevaría los alquileres y el costo de vida, con un efecto directo sobre las familias inmigrantes y las comunidades de trabajadores.

La propuesta del alcalde apunta a una distribución fiscal más justa, exigiendo que las grandes fortunas contribuyan en mayor medida al presupuesto, como ocurre en otras ciudades estadounidenses.

Por su parte, organizaciones civiles a favor del derecho a la vivienda han respaldado la iniciativa, argumentando que una carga impositiva progresiva podría aliviar la presión sobre quienes menos recursos tienen.

En contraste, algunos sectores empresariales advierten sobre el posible impacto en el clima de inversiones.