El Gobierno de Estados Unidos anunció una nueva serie de sanciones dirigidas a personas y embarcaciones vinculadas a la exportación de petróleo iraní. La medida, parte de su estrategia de “máxima presión”, busca frenar el comercio de crudo de Irán y afectar sus fuentes de financiamiento.
Según el Departamento de Estado, más de 30 individuos y buques han sido sancionados por facilitar la venta y transporte de petróleo iraní mediante redes que ocultan su origen para evitar restricciones internacionales. Entre los afectados se encuentran operadores en Emiratos Árabes Unidos, Hong Kong, India y China, además de altos cargos de la Compañía Nacional de Petróleo de Irán (NIOC) y la Compañía de Terminales de Petróleo de Irán (IOTC).
Las sanciones bloquean activos de 13 buques petroleros y varias empresas de transporte marítimo involucradas en estas operaciones. Algunos de los barcos señalados, como el CASINOVA y el PHOENIX I, habrían realizado transferencias de crudo en alta mar para eludir controles.
Washington también impuso restricciones a compañías en India, Malasia y Emiratos Árabes Unidos, acusadas de actuar como intermediarias en la venta de petróleo iraní a mercados asiáticos. Estas acciones se enmarcan en las Órdenes Ejecutivas 13902 y 13846, que penalizan el sector energético iraní.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, advirtió que cualquier entidad que comercie con petróleo iraní podría enfrentar consecuencias, subrayando que EEUU continuará utilizando todas las herramientas a su disposición para debilitar la cadena de suministro petrolero de Irán.
Esta nueva ronda de sanciones refuerza la postura de Washington contra la industria petrolera iraní y su influencia en la región, dejando claro que cualquier intento de eludir las restricciones será objeto de nuevas medidas punitivas.