En las últimas décadas, poderosas tormentas han azotado vastas regiones de Estados Unidos, cubriendo de nieve partes del Medio Oeste y Noreste. Sin embargo, los estados que solían recibir inviernos blancos están viendo más lluvia que nieve. 

Un nuevo estudio revela que la crisis climática, atribuida a la actividad humana, ha reducido la capa de nieve en el hemisferio norte durante los últimos 40 años, amenazando recursos hídricos vitales para millones de personas.

Según los expertos, la pérdida de nieve se acelera cuando las temperaturas invernales promedio superan los -8 grados Celsius, un punto que los científicos llaman un “acantilado de pérdida de nieve”, y apuntan que la disminución se acelera incluso con aumentos de temperatura modestos.

Este problema afecta especialmente a comunidades que dependen de la nieve para su suministro de agua. Con la pérdida acelerada de nieve, muchos suministros hídricos mundiales, ya amenazados por sequías y olas de calor, enfrentan un futuro incierto. A medida que el planeta se calienta, las áreas densamente pobladas que confían en la nieve experimentarán una mayor escasez de agua en las próximas décadas.

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Justin Mankin, autor principal del estudio y profesor asociado de geografía en Dartmouth, advierte que la transición de inviernos nevados a lluviosos puede dejar embalses medio vacíos, planteando preguntas sobre la capacidad de compensar las extracciones de agua en primavera. 

El estudio examinó 169 cuencas fluviales principales del hemisferio norte, encontrando una tendencia a la baja en 82 de ellas, incluidos el río Colorado en EEUU y el río Danubio en Europa.

Los efectos de la pérdida de nieve no se limitan solo al suministro de agua. La nieve actúa como una barrera contra incendios forestales, proporcionando una liberación lenta y sostenida de agua en el suelo. Su disminución podría agravar los incendios forestales, que ya son una amenaza creciente en varias regiones. Además, la falta de nieve tiene consecuencias económicas, especialmente en lugares que dependen de actividades recreativas invernales, como el esquí y el snowboard.

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