La senadora estadounidense Elizabeth Warren planteó la necesidad de reformar el sistema tributario para evitar que las empresas tengan incentivos económicos para reemplazar trabajadores con inteligencia artificial.

Según Warren, las compañías actualmente pagan impuestos relacionados con la contratación de empleados, mientras que reciben beneficios fiscales por invertir en tecnología y equipos. A su juicio, esta situación genera una ventaja para la automatización y podría acelerar la sustitución de puestos de trabajo por sistemas basados en inteligencia artificial.

La legisladora sostuvo que el código fiscal debe ajustarse para equilibrar las condiciones entre el trabajo humano y las nuevas tecnologías. Entre sus propuestas se encuentra aumentar los impuestos a las grandes corporaciones, gravar más las ganancias de capital y eliminar vacíos legales que permiten a algunas empresas reducir significativamente su carga tributaria.

Warren también sugirió fortalecer el impuesto mínimo aplicado a las corporaciones multimillonarias, argumentando que estas compañías deberían contribuir más al financiamiento de los servicios públicos y a la protección de los trabajadores frente a los cambios tecnológicos.

El debate surge en medio del rápido avance de la inteligencia artificial y las crecientes preocupaciones sobre su impacto en el mercado laboral, especialmente en sectores donde ciertas tareas pueden ser automatizadas con mayor facilidad.

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