Luis Antonio Trinidad, un hombre de 56 años, experimentó un cambio drástico en su vida. Pasó de tener una casa y un negocio de comida junto a su esposa a vivir en un auto alquilado. Todo comenzó hace cinco años, cuando a su esposa Vilma le diagnosticaron cáncer de colón. Con el propósito de cuidarla y costear las quimioterapias, dejó de conducir taxi y se enfocó en el negocio que ambos habían emprendido juntos, donde su pareja se encargaba de cocinar. Incluso compraron un carro de sándwiches para enfrentar la difícil época de pandemia.

Después de tres años del diagnóstico, Vilma fue sometida a una operación, pero el cáncer se extendió a los pulmones y su estado de salud empeoró progresivamente, afectando también directamente el negocio que habían construido. Ante esta situación, el hombre decidió vender todas sus posesiones y recurrir a préstamos de acreedores colombianos y peruanos para cubrir tanto los tratamientos médicos particulares como los del Sistema Integral de Salud (SIS).

Luis expresó su profundo amor por su esposa al mencionar que incluso intentó buscar soluciones en medicinas alternativas para salvarla. Desafortunadamente, su esposa falleció, lo que le llevó a tener que dejar la vivienda donde estaban alojados, ya que pertenecía a la expareja de su esposa.

Además de enfrentar la devastación emocional por perder a la persona que más amaba, también tuvo que lidiar con el constante hostigamiento de los prestamistas para pagar sus deudas, llegando al punto en el que tuvo que buscar ayuda.

El hombre hizo un llamado a los lectores, solicitando su apoyo en dos aspectos: donaciones para poder pagar sus deudas lo más pronto posible, y la posibilidad de que alguien le proporcione un vehículo en alquiler-venta para poder ganarse la vida como taxista y salir adelante.

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