El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, anunció que ha dado instrucciones al ejército para “preparar” una ofensiva sobre Rafah, la ciudad más al sur de la Franja de Gaza.

Expresó su convicción de que la derrota de Hamás, catalogado como una organización terrorista por Israel y otros países, es “cuestión de meses”. En un discurso televisado, Netanyahu advirtió que ceder a las demandas de Hamás para un alto el fuego solo resultaría en “otra masacre”.

Netanyahu hizo un llamado a continuar ejerciendo “presión militar” sobre Gaza hasta alcanzar “una victoria total”, que incluiría la liberación de rehenes, sin considerar las demandas de Hamás para un posible acuerdo de tregua, cuyas conversaciones ya estaban siendo mediadas por Egipto y Qatar.

Insistió en que después de derrotar a Hamás, Israel mantendría el control sobre Gaza y buscaría su desmilitarización permanente.

Durante una conferencia de prensa, Netanyahu afirmó que la presión militar era esencial para liberar a los rehenes, y que ceder ante Hamás solo provocaría más violencia.

Manifestó que las fuerzas armadas israelíes deberían eliminar sistemáticamente a Hamás hasta que la Franja ya no representara ninguna amenaza.

La respuesta de Hamás no se hizo esperar, calificando los comentarios de Netanyahu como una táctica política y declarando que están preparados para todas las opciones.

Netanyahu, quien se reunió con el Secretario de Estado de EE. UU., Antony Blinken, también mencionó la situación en la frontera norte, donde los enfrentamientos con la milicia chiita Hezbolá, vinculada a Irán, han obligado a cientos de miles de israelíes a evacuar.

Afirmó que no se puede permitir que casi cien mil personas permanezcan desplazadas en su propio país y que se debe buscar una solución, ya sea diplomática o militar.

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