Elon Musk, conocido empresario y CEO de empresas como Tesla y SpaceX, ofreció cubrir el salario de trabajadores de la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA).

La propuesta la hizo en caso de un cierre del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) en Estados Unidos.

Sin embargo, la Casa Blanca rechazó la propuesta, argumentando que permitir que un multimillonario privado cubra obligaciones salariales del gobierno sentaría un precedente indeseado.

La oferta de Musk fue presentada ante el temor de una posible paralización debido a desacuerdos presupuestarios en el Congreso.

Lo anterior, podría dejar a empleados esenciales, como los de la TSA, sin recibir pagos mientras el gobierno permaneciera cerrado.

 “Me gustaría ofrecer pagar los salarios del personal de la TSA durante este estancamiento de financiación que está afectando negativamente la vida de tantos estadounidenses en aeropuertos de todo el país”, escribió Musk.

Cabe destacar que situaciones similares han ocurrido en cierres previos, afectando a miles de administrativos y agentes de seguridad aeroportuaria.

El coste sería de unos 250 millones de dólares, según dos fuentes.

Implicaciones de la decisión y debate público

La negativa de la Casa Blanca reabrió el debate sobre el papel de los grandes empresarios en la gestión de crisis gubernamentales.

Para la Casa Blanca, aceptar la oferta de Elon Musk representaría una solución temporal. Además, esto pondría en riesgo la percepción sobre la responsabilidad del gobierno federal frente a sus empleados.

Expertos en políticas públicas advierten que, aunque la propuesta de Musk sería beneficiosa a corto plazo para los trabajadores TSA, dejaría la puerta abierta a la intervención de intereses privados. Además, esto ocurriría en asuntos que históricamente han sido competencia exclusiva del Estado.

Por otro lado, partidarios del empresario sostienen que este tipo de apoyo puede aliviar la presión financiera en momentos de crisis.