Charlie Munger es el multimillonario que evitó construir una casa grande, a pesar de tener todos los recursos económicos, con el único objetivo de no malcriar a sus hijos.

Según Munger, una casa lujosa no hará feliz a una familia; dejando claro que entre más pequeña es la residencia mejor se disfrutan los momentos con los seres queridos.

Las palabras de Charlie han sido replicadas a pocos días de su muerte, este multimillonario que evitó construir una casa grande para no malcriar a sus hijos era socio comercial de Warren Buffett en Berkshire Hathaway.

Su muerte se confirmó el pasado 28 de noviembre, recordando un legado de éxitos, no solo económicos, sino también familiares, al dejar un legado imborrable en sus hijos.

“Todos nuestros amigos se volvían ricos y construían casas mejores y más grandes”, comentó Munger, dueño de 2.500 millones de dólares en su última entrevista televisiva.

Este multimillonario fue feliz toda su vida con una casa básica, a pesar de tener una familia bastante numerosa. “Es algo muy caro y no sirve de mucho”.

Para Charlie, una megamansión solo es una exhibición de riqueza que solo abona para que sus hijos se animen a vivir grandiosamente, malcriándolos.

Este multimillonario tuvo once razones para evitar construir una casa grande, nueve hijos de dos matrimonios y dos hijastros fueron suficientes para pensar en que lo más importante siempre fue la familia.

Uno de sus hijos murió de leucemia cuando tenía 9 años; algo que también lo marcó profundamente, y en ningún momento pensó en darles a sus hijos una casa que pudiera aislarlos.

“Tuve una gran cantidad de hijos, por lo que era incluso justificable. Y aun así decidí no vivir una vida en la que me pareciera al duque de Westchester o algo así. Iba a evitarlo. Lo hice a propósito… No pensé que una mansión fuera buena para los niños”, acotó sobre su decisión.

Asimismo, afirmó que evitaba la locura, pues esta es muy común de ver en personas con mucho dinero y es una de las maneras más fáciles de fracasar.