- “En una votación sin sentido, la Cámara votó para limitar mis poderes de guerra justo en medio de mis negociaciones finales para terminar la guerra con la República Islámica de Irán”, dijo Trump.
En una polémica declaración, el presidente de Estados Unidos (EE.UU.), Donald Trump, rechazó ley del Congreso sobre guerra con Irán, afirmando que es “antipatriótica y sin sentido”.
La normativa, aprobada recientemente por legisladores estadounidenses, busca restringir la capacidad del presidente para tomar decisiones militares sin la autorización parlamentaria, especialmente en el contexto de posibles enfrentamientos con Irán.
Esta medida se produce tras varias escaladas de tensión desde 2019, cuando el gobierno de Donald Trump ordenó ataques directos contra líderes iraníes, incrementando preocupaciones sobre el control presidencial en asuntos de guerra.
Los congresistas, por su parte, sostienen que la ley pretende evitar acciones unilaterales que puedan llevar al país a conflictos prolongados o indeseados.
El debate sobre la autoridad del presidente frente al Congreso para declarar la guerra ha sido recurrente en la historia de Estados Unidos.
Congreso de Estados Unidos y la administración Trump han tenido roces constantes sobre quién tiene la última palabra en asuntos militares.
Mientras algunos sectores consideran necesaria la supervisión legislativa para evitar excesos ejecutivos, otros alertan sobre el riesgo de debilitar la postura estadounidense en asuntos globales.
Cabe recordar que en 2020, el Congreso intentó frenar, sin éxito, la capacidad de Trump para actuar contra Irán tras la muerte del general Qasem Soleimani.
Un Trump “acorralado” ante una guerra interminable con Irán
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, enfrenta advertencias tanto de adversarios como de aliados de que se está quedando acorralado en la guerra con Irán, un conflicto que presentó como una breve incursión militar pero que desde entonces se ha asentado en una especie de compás de espera.
Ha pasado casi una semana desde que negociadores de Estados Unidos e Irán alcanzaron un acuerdo provisional para extender el alto el fuego en el conflicto por 60 días e iniciar una nueva ronda de conversaciones sobre el programa nuclear de Irán, que requería la aprobación de Trump.
Pero Trump ha pedido cambios no especificados al acuerdo, y no parece que los funcionarios iraníes —quizá calculando que el presidente republicano es reacio a reanudar los bombardeos después de agotar sistemas de armas cruciales— vayan a ceder ante nuevas exigencias.
Una serie de ataques de Washington y Teherán esta semana ha reavivado la preocupación de que el alto el fuego pueda colapsar. Trump restó importancia a su significado el miércoles.
“Es una parte diferente del mundo”, dijo Trump a los periodistas en la Oficina Oval. “Ya saben, yo diría que en esa parte del mundo, un alto el fuego es cuando disparas de una manera más moderada”.
Este momento inestable llega después de que Trump reiterase desde que se acordó un alto el fuego de 14 días el 7 de abril —tras 38 días de bombardeos de Estados Unidos e Israel sobre Irán— que llegar a un acuerdo era apenas cuestión de días y que la parte iraní estaba rogando llegar a un arreglo. Trump señaló el miércoles que era posible que algo se concretara “durante el fin de semana”.
Sin un acuerdo provisional que permita reabrir el estrecho de Ormuz, los precios mundiales de la energía siguen elevados y están aumentando la ansiedad en todo el mundo por el impacto de los costos al alza, impulsados por el conflicto de tres meses, en el precio de los alimentos, el combustible y otros productos.
Después de una serie de reportes esta semana que indicaban que Irán estaba paralizando las conversaciones, Trump dijo a CNBC que “me da igual” si las negociaciones se habían estancado e incluso insinuó que se habían vuelto “aburridas”.
Netanyahu ignora a Trump y realiza ataque en el Líbano
Se han anunciado altos el fuego, a menudo con gran fanfarria, en Gaza, Líbano e Irán. Entonces, ¿por qué todavía hay tantos combates?
En apenas las últimas semanas, las fuerzas israelíes han capturado más territorio en Gaza y han matado allí a dos altos milicianos de Hamás, además de más de una docena de personas.
En Líbano, las tropas israelíes capturaron un castillo estratégico el fin de semana en su incursión más profunda en 26 años, mientras Hezbollah mantenía el lanzamiento de cohetes hacia el norte de Israel.
Los combates en Líbano no mostraban señales de disminuir el martes, después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que ambas partes habían acordado —otra vez— desescalar.
Estados Unidos e Irán han intercambiado fuego, más recientemente el lunes, mientras intentan alcanzar una tregua más duradera. Irán ha mantenido su control asfixiante sobre el estrecho de Ormuz, perpetuando una crisis mundial de combustible, mientras Estados Unidos intenta afianzar su bloqueo naval sobre los puertos iraníes.
Ninguna de las partes beligerantes ha abandonado oficialmente el alto el fuego, pero el término está perdiendo rápidamente su significado.

Los combates se intensifican en el sur de Líbano
Un alto el fuego en Líbano alcanzado en abril ha tenido poco impacto en los combates entre Israel y Hezbollah, grupo respaldado por Irán, particularmente en el sur de Líbano, donde siguen intercambiando fuego mientras Israel amplía su ocupación de territorio libanés.
El fin de semana, las tropas israelíes izaron su bandera sobre el castillo de Beaufort, lo que marcó su incursión más profunda en el sur de Líbano desde el fin de la ocupación de 1982-2000. Hezbolá respondió con ataques con cohetes aún más profundos hacia el norte de Israel.
Israel siguió llevando a cabo ataques después de un alto el fuego anterior en 2024. Hezbolá contuvo su fuego hasta que Estados Unidos e Israel atacaron Irán el 28 de febrero, lo que desencadenó la guerra más amplia. Hezbollah no aceptó oficialmente el alto el fuego de abril, pero indicó que lo respetaría si Israel cesaba sus ataques y se retiraba de Líbano.
Israel afirma que seguirá combatiendo hasta que se elimine la amenaza de ataques con cohetes y drones contra sus comunidades del norte, ya sea por sus propias acciones o porque el gobierno libanés desarme a Hezbolá. Eso ha parecido aún menos probable a medida que los combates se han intensificado, pese a que continúan las negociaciones entre Israel y Líbano.
Irán, por su parte, ha exigido un alto el fuego en Líbano como parte de cualquier tregua con Estados Unidos.
Inquietud sobre que Trump se esté quedando acorralado
Crece la preocupación dentro del gobierno y entre asesores clave y aliados de que Trump ahora se encuentra en un aprieto, según un funcionario de Estados Unidos y otra persona familiarizada con las deliberaciones internas del gobierno, quienes hablaron con The Associated Press bajo condición de anonimato para discutir conversaciones privadas.
Trump se ve presionado por demócratas que aprovechan los precios del petróleo y por advertencias de miembros belicistas de su base, que sostienen que una salida temprana del conflicto equivaldría a una capitulación.
En privado, Trump está escuchando de otros legisladores republicanos, así como de funcionarios del Pentágono y aliados del Golfo, que volver a la campaña de bombardeos es una mala idea.
Quienes aconsejan no retomar la acción militar señalan que Estados Unidos ha consumido municiones a un ritmo demasiado rápido. Reponer algunos sistemas de armas clave podría tomar tres años.
Mientras tanto, los aliados del golfo Pérsico temen que Irán tome represalias contra ellos y contra su infraestructura crítica y sus intereses energéticos, y que eso retrase aún más sus economías.
Al mismo tiempo, Trump ha mostrado irritación ante la idea de aceptar un acuerdo que se parezca al pacto nuclear de 2015 negociado por el gobierno del demócrata Barack Obama, que restringía el programa nuclear de Irán a cambio de levantar sanciones económicas internacionales.
Trump abandonó el pacto durante su primer mandato, al afirmar que no había logrado detener de forma permanente el programa nuclear de Irán, que ignoraba el desarrollo de misiles balísticos iraníes y que no castigaba a Irán por apoyar a grupos armados aliados en todo Oriente Medio.
Ahora, Trump, según quienes están familiarizados con las deliberaciones internas, ha dejado claro su firme convicción de que no puede llegar a “un mal acuerdo” y es plenamente consciente de que está en un momento en el que corre el riesgo de manchar su legado si da un paso en falso.
La portavoz de la Casa Blanca, Anna Kelly, desestimó la idea de que Trump esté acorralado o de que exista alguna preocupación dentro del gobierno por el ritmo de las conversaciones.
“Estos misteriosos supuestos ‘funcionarios del gobierno’ no tienen idea de lo que están hablando; quienes realmente participan en discusiones delicadas saben que deben confiar en el presidente Trump, quien siempre hará lo que sea mejor para la seguridad nacional de Estados Unidos”, afirmó Kelly en un comunicado.
Trump resistió la presión de Israel para bombardear Líbano
Aliados israelíes y halcones en Washington han planteado a Trump que un acuerdo en este punto equivaldría a una rendición incondicional, instándolo a aumentar la presión económica sobre Irán y a respaldar el ataque de Israel contra el grupo político y militar Hezbollah en Líbano.
Pero a principios de esta semana, Trump exigió que Israel se contuviera en una llamada acalorada con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y el miércoles Israel y Líbano dijeron que acordaban renovar un alto el fuego. Hezbollah no formó parte de las conversaciones entre Israel y Líbano, que se han celebrado a nivel de embajadores en Washington desde principios del mes pasado.
Irán parece estar mejor posicionado para aprovechar el statu quo actual —ni una reanudación total de las hostilidades ni cerrar un acuerdo provisional para reiniciar las conversaciones nucleares—, argumenta Behnam Ben Taleblu, investigador principal del centro de estudios de línea dura en Washington Foundation for Defense of Democracies.
Pese a ser la parte más débil, Irán parece estar calculando que cuanto más dure este tiempo de espera, mayores serán las probabilidades de que puedan “acorralar” a Trump, añadió.
“En cualquier caso, Teherán parece más decidido que nunca a no darle a Trump una imagen de victoria; de ahí que no ceda ni en el campo de batalla ni en la mesa de negociación”, señaló Taleblu.
Irán a Trump: Será un “ruina total” si se reanuda la guerra
El gobierno de Irán ha emitido un severo mensaje: promete una “ruina total” en caso de que se reanuden los enfrentamientos armados y fracase el proceso diplomático en la región.
En medio de crecientes tensiones con Estados Unidos, la posición iraní reaviva el temor a una escalada militar a gran escala con impactos globales.
Las advertencias surgen en respuesta al endurecimiento de declaraciones por parte de Occidente y a rumores sobre posibles acciones militares.
Según medios internacionales, si las negociaciones se desploman y la guerra vuelve a la mesa, Irán ha prometido una represalia sin precedentes que podría sacudir no solo el Medio Oriente sino también la economía mundial.
En el contexto mundial, la relación entre Irán y Estados Unidos ha sido una de las más tensas de las últimas décadas.
Estados Unidos, junto con sus aliados, ha manifestado su preocupación por los movimientos militares y las amenazas de Irán.
La comunidad internacional insiste en la importancia de la diplomacia para evitar un conflicto que podría tener consecuencias humanitarias y económicas muy graves, en especial para regiones como Latinoamérica, altamente dependientes de los mercados energéticos globales.
Trump decidirá si acepta o no el acuerdo de tregua con Irán
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo que sostendrá una reunión con sus asesores en la Sala de Crisis de la Casa Blanca mientras busca tomar una “determinación final” sobre si avanza con en acuerdo para extender el alto el fuego con Irán.
Trump confirmó las conversaciones de alto nivel en la Casa Blanca un día después de que The Associated Press y otros medios noticiosos informaran que negociadores estadounidenses e iraníes habían acordado un convenio tentativo que extendería el frágil alto el fuego durante 60 días mientras se sostienen nuevas conversaciones sobre el controvertido programa nuclear de Irán.
El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, afirmó el jueves que los adversarios habían alcanzado un acuerdo tentativo. Pero señaló que seguían debatiendo “un par de puntos de redacción” y que no podía decir si Trump aprobaría la propuesta.
El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Qalibaf, escribió el viernes en X que su país “no confía en garantías ni en palabras”, solo en acciones, y que “no se dará ningún paso antes de que la otra parte actúe”.
“No obtenemos concesiones mediante conversaciones, sino mediante misiles. En las negociaciones, solo les hacemos entender eso”, escribió Qalibaf, quien participó en negociaciones en Qatar esta semana. “El ganador de cualquier acuerdo es quien esté mejor preparado para la guerra al día siguiente de que se firme”, agregó.
Según un funcionario estadounidense familiarizado con el asunto, el acuerdo tentativo prolongaría durante 60 días el alto el fuego en la guerra, que ya lleva tres meses, e iniciaría una nueva ronda de conversaciones sobre el programa nuclear de Irán.
Entre los primeros asuntos que se negociarían durante el alto el fuego de 60 días estaría qué ocurrirá con el uranio altamente enriquecido de Irán, indicó el funcionario, que no estaba autorizado a hacer comentarios públicos y habló bajo condición de anonimato.
La República Islámica de Irán tiene 440,9 kilogramos (972 libras) de uranio enriquecido hasta una pureza del 60%, un corto paso técnico respecto de los niveles de grado armamentístico del 90%, según el Organismo Internacional de Energía Atómica.
Vance dijo el jueves por la noche que las partes dialogaban sobre “un par de cuestiones sobre el asunto nuclear, la reserva altamente enriquecida, y también la cuestión del enriquecimiento”. El vicepresidente insinuó que los negociadores intentaban fijar términos generales sobre el tema del uranio en el acuerdo tentativo, y que los detalles se concretarían en las conversaciones posteriores.
Aunque Trump y su equipo dijeron desde el inicio del conflicto que uno de sus objetivos principales era garantizar que Irán nunca pueda tener un arma nuclear, Vance presentó los logros de la guerra como algo mucho menos definitivo.
“Estamos en una posición en la que podríamos retrasar sustancialmente su programa nuclear, no solo durante el mandato de este presidente sino a largo plazo”, señaló. “Eso es algo muy, muy bueno para el pueblo estadounidense”.
Irán, que desde hace tiempo sostiene que su programa nuclear es pacífico, no se ha comprometido públicamente a renunciar a la reserva. Se cree que está enterrada bajo un trío de instalaciones nucleares que resultaron gravemente dañadas por ataques aéreos de Estados Unidos el año pasado.
Analistas nucleares han señalado que Irán podría considerar a China o Rusia, que mantienen estrechas relaciones con Teherán, como un posible tercer país aceptable para tomar posesión del uranio enriquecido. Pero Trump dijo el miércoles que “no se sentiría cómodo” con un plan así.
En el memorando propuesto queda claro que Irán no podrá imponer peajes en el estrecho de Ormuz y que tendrá que retirar todas las minas de la vital vía marítima en un plazo de 30 días, según el funcionario que habló bajo condición de anonimato.
Durante la guerra, Irán cerró de facto el estrecho, por el que transitaba aproximadamente una quinta parte del petróleo y el gas natural comercializados en el mundo. Su cierre ha disparado los precios del petróleo en todo el planeta.
Irán ha dicho que está dejando pasar a algunos buques comerciales —alrededor de dos docenas al día en los últimos días, frente a más de 100 diarios antes de la guerra—. Pero la República Islámica también ha cobrado peajes por lo menos a algunos barcos y estableció a inicios de este mes una agencia formal de control, lo que impulsó una nueva ronda de sanciones de Estados Unidos esta semana.
En virtud del acuerdo tentativo, Estados Unidos levantaría gradualmente su bloqueo naval sobre los puertos iraníes y también aceptaría flexibilizar sanciones, lo que permitiría a Irán vender más de su petróleo.
Sin embargo, aun cuando surgieron noticias del posible acuerdo, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos impuso sanciones adicionales al brazo encargado de las ventas de petróleo del ejército iraní. Las nuevas penalizaciones, de las que informó primero The Associated Press, amplían la campaña de presión económica del gobierno de Trump sobre la República Islámica.
Irán ha insistido en que cualquier acuerdo debe incluir el fin de las operaciones militares de Israel en Líbano contra el grupo político-paramilitar Hezbollah, respaldado por Irán. Las tensiones se profundizaron el jueves en Líbano cuando Israel realizó un ataque aéreo contra un suburbio del sur de Beirut, y otros ataques en la ciudad costera sureña de Tiro. Al menos 14 personas murieron en el sur del país.
Desde que comenzó el alto el fuego hace unas siete semanas, Estados Unidos e Irán han intercambiado ataques y acusaciones de violaciones del acuerdo. Pero no han vuelto a lanzar hostilidades a gran escala y han mantenido las negociaciones.
Trump decidirá si acepta o no el acuerdo de tregua con Irán
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo que sostendrá una reunión con sus asesores en la Sala de Crisis de la Casa Blanca mientras busca tomar una “determinación final” sobre si avanza con en acuerdo para extender el alto el fuego con Irán.
Trump confirmó las conversaciones de alto nivel en la Casa Blanca un día después de que The Associated Press y otros medios noticiosos informaran que negociadores estadounidenses e iraníes habían acordado un convenio tentativo que extendería el frágil alto el fuego durante 60 días mientras se sostienen nuevas conversaciones sobre el controvertido programa nuclear de Irán.
El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, afirmó el jueves que los adversarios habían alcanzado un acuerdo tentativo. Pero señaló que seguían debatiendo “un par de puntos de redacción” y que no podía decir si Trump aprobaría la propuesta.
El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Qalibaf, escribió el viernes en X que su país “no confía en garantías ni en palabras”, solo en acciones, y que “no se dará ningún paso antes de que la otra parte actúe”.
“No obtenemos concesiones mediante conversaciones, sino mediante misiles. En las negociaciones, solo les hacemos entender eso”, escribió Qalibaf, quien participó en negociaciones en Qatar esta semana. “El ganador de cualquier acuerdo es quien esté mejor preparado para la guerra al día siguiente de que se firme”, agregó.
Según un funcionario estadounidense familiarizado con el asunto, el acuerdo tentativo prolongaría durante 60 días el alto el fuego en la guerra, que ya lleva tres meses, e iniciaría una nueva ronda de conversaciones sobre el programa nuclear de Irán.
Entre los primeros asuntos que se negociarían durante el alto el fuego de 60 días estaría qué ocurrirá con el uranio altamente enriquecido de Irán, indicó el funcionario, que no estaba autorizado a hacer comentarios públicos y habló bajo condición de anonimato.
La República Islámica de Irán tiene 440,9 kilogramos (972 libras) de uranio enriquecido hasta una pureza del 60%, un corto paso técnico respecto de los niveles de grado armamentístico del 90%, según el Organismo Internacional de Energía Atómica.
Vance dijo el jueves por la noche que las partes dialogaban sobre “un par de cuestiones sobre el asunto nuclear, la reserva altamente enriquecida, y también la cuestión del enriquecimiento”. El vicepresidente insinuó que los negociadores intentaban fijar términos generales sobre el tema del uranio en el acuerdo tentativo, y que los detalles se concretarían en las conversaciones posteriores.
Aunque Trump y su equipo dijeron desde el inicio del conflicto que uno de sus objetivos principales era garantizar que Irán nunca pueda tener un arma nuclear, Vance presentó los logros de la guerra como algo mucho menos definitivo.
“Estamos en una posición en la que podríamos retrasar sustancialmente su programa nuclear, no solo durante el mandato de este presidente sino a largo plazo”, señaló. “Eso es algo muy, muy bueno para el pueblo estadounidense”.
Irán, que desde hace tiempo sostiene que su programa nuclear es pacífico, no se ha comprometido públicamente a renunciar a la reserva. Se cree que está enterrada bajo un trío de instalaciones nucleares que resultaron gravemente dañadas por ataques aéreos de Estados Unidos el año pasado.
Analistas nucleares han señalado que Irán podría considerar a China o Rusia, que mantienen estrechas relaciones con Teherán, como un posible tercer país aceptable para tomar posesión del uranio enriquecido. Pero Trump dijo el miércoles que “no se sentiría cómodo” con un plan así.
En el memorando propuesto queda claro que Irán no podrá imponer peajes en el estrecho de Ormuz y que tendrá que retirar todas las minas de la vital vía marítima en un plazo de 30 días, según el funcionario que habló bajo condición de anonimato.
Durante la guerra, Irán cerró de facto el estrecho, por el que transitaba aproximadamente una quinta parte del petróleo y el gas natural comercializados en el mundo. Su cierre ha disparado los precios del petróleo en todo el planeta.
Irán ha dicho que está dejando pasar a algunos buques comerciales —alrededor de dos docenas al día en los últimos días, frente a más de 100 diarios antes de la guerra—. Pero la República Islámica también ha cobrado peajes por lo menos a algunos barcos y estableció a inicios de este mes una agencia formal de control, lo que impulsó una nueva ronda de sanciones de Estados Unidos esta semana.
En virtud del acuerdo tentativo, Estados Unidos levantaría gradualmente su bloqueo naval sobre los puertos iraníes y también aceptaría flexibilizar sanciones, lo que permitiría a Irán vender más de su petróleo.
Sin embargo, aun cuando surgieron noticias del posible acuerdo, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos impuso sanciones adicionales al brazo encargado de las ventas de petróleo del ejército iraní. Las nuevas penalizaciones, de las que informó primero The Associated Press, amplían la campaña de presión económica del gobierno de Trump sobre la República Islámica.
Irán ha insistido en que cualquier acuerdo debe incluir el fin de las operaciones militares de Israel en Líbano contra el grupo político-paramilitar Hezbollah, respaldado por Irán. Las tensiones se profundizaron el jueves en Líbano cuando Israel realizó un ataque aéreo contra un suburbio del sur de Beirut, y otros ataques en la ciudad costera sureña de Tiro. Al menos 14 personas murieron en el sur del país.
Desde que comenzó el alto el fuego hace unas siete semanas, Estados Unidos e Irán han intercambiado ataques y acusaciones de violaciones del acuerdo. Pero no han vuelto a lanzar hostilidades a gran escala y han mantenido las negociaciones.