Un club nocturno de Ciudad de México se volvió viral en redes sociales tras anunciar un sistema de precios diferenciado que cobra una tarifa mucho más alta a ciudadanos estadounidenses que al resto de los visitantes. La medida desató un intenso debate sobre turismo, gentrificación y el impacto de los extranjeros en algunas de las zonas más populares de la capital mexicana.

El establecimiento, llamado Japan y ubicado en el barrio de Roma Norte, publicó en Instagram que el acceso general tiene un costo de 5.000 pesos mexicanos para ciudadanos de Estados Unidos, mientras que personas de otros países reciben descuentos importantes. Según el anuncio, mexicanos y latinoamericanos pagan solo una pequeña fracción de esa tarifa, al igual que estudiantes y profesores.

La publicación rápidamente acumuló miles de reacciones y comentarios, muchos de ellos apoyando la decisión del local. El mensaje fue interpretado por algunos usuarios como una protesta simbólica contra el aumento de extranjeros, especialmente estadounidenses, en barrios considerados tradicionales y culturalmente representativos de la ciudad.

El propietario del club, Federico Crespo, explicó que la iniciativa busca responder tanto al deterioro de las relaciones políticas entre México y Estados Unidos como al fenómeno de la gentrificación que afecta a varias zonas urbanas.

Según Crespo, el crecimiento de la población extranjera en sectores como Roma y Condesa ha provocado un aumento acelerado en los precios de alquiler, el costo de vida y la transformación de la dinámica barrial. En los últimos años, estos vecindarios se han convertido en destinos populares para turistas y trabajadores remotos, conocidos como “nómadas digitales”.

La tendencia se intensificó durante la pandemia de COVID-19, cuando muchos estadounidenses aprovecharon las políticas de trabajo remoto para mudarse temporalmente a Ciudad de México, atraídos por costos de vida más bajos en comparación con ciudades de Estados Unidos.

Este fenómeno generó un crecimiento de alquileres temporales y plataformas de hospedaje como Airbnb, lo que, según vecinos y organizaciones locales, ha contribuido al desplazamiento de residentes tradicionales y a una transformación cultural de algunas zonas de la capital.

Las tensiones relacionadas con la gentrificación ya habían provocado protestas en la ciudad anteriormente. En algunas manifestaciones, residentes expresaron su descontento por el aumento de precios y la presencia masiva de extranjeros en áreas consideradas históricamente locales.

El dueño del club aseguró que el dinero adicional recaudado mediante la tarifa aplicada a visitantes estadounidenses será distribuido entre los trabajadores del establecimiento. Explicó que la intención es ayudar a empleados afectados por el incremento en las rentas y el costo de vida, así como por los largos desplazamientos necesarios para llegar a sus trabajos.

La polémica también abrió un debate en redes sociales sobre discriminación, turismo y desigualdad económica. Mientras algunos consideran que la medida es una forma de protesta social y económica, otros cuestionan si aplicar precios según la nacionalidad es una práctica justa.

El caso refleja una discusión que no solo ocurre en Ciudad de México, sino también en otras ciudades del mundo como Barcelona, Lisboa y Génova, donde el crecimiento del turismo y la llegada de trabajadores remotos han generado conflictos similares relacionados con vivienda, identidad cultural y costo de vida.

Mientras tanto, el club continúa atrayendo atención internacional y se ha convertido en un símbolo de las crecientes tensiones urbanas relacionadas con el turismo global y la transformación de las grandes ciudades.

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