Un tribunal del estado de Nevada dictó este lunes cadena perpetua contra el actor Nathan Chasing Horse, conocido por su participación en la película Danza con Lobos, tras ser hallado culpable de múltiples delitos relacionados con agresiones sexuales contra mujeres y niñas indígenas. La sentencia pone fin a un proceso judicial que expuso durante años una serie de abusos cometidos bajo el amparo de su influencia como figura espiritual dentro de comunidades nativas.
El fallo fue emitido por la jueza Jessica Peterson, quien subrayó la gravedad de los hechos y el impacto duradero en las víctimas. Un jurado ya había declarado culpable a Chasing Horse de 13 cargos, la mayoría vinculados a agresiones contra al menos tres mujeres. Durante la audiencia de sentencia, las víctimas ofrecieron testimonios profundamente conmovedores que evidenciaron el daño psicológico, emocional y espiritual que continúan enfrentando.
Una de las denunciantes, quien decidió identificarse públicamente, relató que tenía apenas 14 años cuando ocurrieron los abusos. En su declaración, expresó que su infancia y juventud fueron arrebatadas, describiendo pérdidas irreparables en su desarrollo personal y emocional. Otros familiares también tomaron la palabra para explicar cómo los hechos afectaron no solo a las víctimas directas, sino a toda su red familiar y comunitaria.
Durante el proceso judicial, la fiscalía argumentó que el acusado utilizó su posición como líder espiritual para manipular a sus víctimas. Según los fiscales, durante casi dos décadas, Chasing Horse construyó una red de influencia que le permitió acercarse a mujeres y niñas que confiaban en él en busca de orientación, sanación o apoyo emocional. En ese contexto, habría cometido los abusos, aprovechándose de la fe y la vulnerabilidad de las víctimas.
El acusado, de 49 años, escuchó la sentencia sin mostrar reacciones visibles y abandonó la sala en silencio bajo custodia. Antes de ser retirado, insistió en su inocencia y calificó el proceso como una injusticia. Sin embargo, la jueza manifestó sorpresa ante su negativa a reconocer los hechos, señalando que las pruebas presentadas durante el juicio eran contundentes.
Como parte de la condena, Chasing Horse deberá cumplir al menos 37 años en prisión antes de poder optar a la libertad condicional. La sentencia ha sido recibida con alivio por parte de las víctimas y sus familias, quienes durante años impulsaron acciones legales para llevar el caso ante la justicia.
El proceso judicial tuvo repercusiones más allá de Estados Unidos. Tras su arresto en 2023, surgieron acusaciones adicionales en otras jurisdicciones, incluyendo Canadá. Autoridades de la provincia de Columbia Británica confirmaron que existe un caso pendiente por un presunto delito ocurrido en 2018. Dicho proceso fue suspendido temporalmente mientras avanzaba el juicio en Nevada, pero podría retomarse una vez concluyan las apelaciones en territorio estadounidense.
Asimismo, se mantiene vigente una orden de arresto en la provincia canadiense de Alberta, lo que podría derivar en nuevas acciones judiciales en el futuro. Las autoridades han indicado que están evaluando los próximos pasos legales en coordinación con fiscales internacionales.
El caso también ha generado un debate más amplio sobre el abuso de poder dentro de contextos espirituales y culturales. Diversos líderes indígenas han expresado su preocupación por el daño causado a tradiciones y prácticas ancestrales, señalando que la conducta del actor representa una traición a la confianza depositada en figuras comunitarias.
Durante el juicio, algunas víctimas señalaron que las agresiones no solo afectaron su bienestar físico y emocional, sino también su relación con la espiritualidad. Varias familias afirmaron que aún luchan por recuperar la fe y reconstruir su identidad cultural tras los hechos.
La defensa del acusado intentó desacreditar algunos testimonios y solicitó un nuevo juicio, argumentando irregularidades en el proceso. Sin embargo, estas peticiones fueron rechazadas por el tribunal, que consideró que no existían fundamentos suficientes para anular el veredicto.
La condena marca un precedente importante en casos de abuso dentro de comunidades vulnerables, especialmente cuando involucran figuras de autoridad espiritual. Para muchas de las víctimas, el fallo representa un paso hacia la justicia, aunque reconocen que el proceso de recuperación será largo.
Al concluir la audiencia, varias personas presentes en la sala manifestaron su apoyo a las víctimas, en un gesto que reflejó el impacto social del caso. Mientras tanto, las investigaciones en otras jurisdicciones continúan abiertas, lo que sugiere que este caso aún podría tener nuevas implicaciones legales en el futuro.
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