El ICE intensificó su ofensiva contra el narcotráfico al anunciar una nueva campaña para capturar a Iván Archibaldo Guzmán Salazar, uno de los principales líderes de la facción conocida como Los Chapitos, vinculada al Cártel de Sinaloa. La agencia ofrece una recompensa de hasta 10 millones de dólares por información que conduzca a su arresto, colocándolo entre los objetivos más buscados por las autoridades estadounidenses.

Según las autoridades, Iván Archibaldo juega un papel clave en la expansión de las operaciones del cartel, especialmente en el tráfico de drogas como cocaína, heroína, metanfetaminas y, en particular, fentanilo hacia Estados Unidos. Este último ha sido señalado como uno de los principales factores en la crisis de sobredosis que afecta al país norteamericano.

Nacido el 15 de agosto de 1983 en Culiacán, Sinaloa, es el hijo mayor de Joaquín “El Chapo” Guzmán y de María Alejandrina Salazar Hernández. Tras la captura y extradición de su padre en 2016, Iván asumió un rol de liderazgo dentro del cartel junto a sus hermanos, consolidando el control de Los Chapitos sobre una parte significativa de la organización criminal.

A diferencia de la generación anterior, caracterizada por operar en zonas rurales, Iván y sus hermanos han proyectado una imagen más visible, asociada a lujos, vehículos de alta gama y una fuerte presencia en la cultura popular. Sin embargo, esta exposición también ha incrementado la presión de las autoridades.

Actualmente, Iván y su hermano Jesús Alfredo Guzmán Salazar son los únicos de los hijos de El Chapo que permanecen en libertad dentro del cartel. Sus medio hermanos, Ovidio Guzmán López y Joaquín Guzmán López, se encuentran bajo custodia en Estados Unidos enfrentando procesos judiciales.

El historial de Iván Archibaldo con la justicia se remonta a 2005, cuando fue detenido en Zapopan, Jalisco, por cargos de lavado de dinero, aunque fue liberado en 2008 por falta de pruebas. En 2012, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos lo sancionó bajo la Ley de Cabecillas del Narcotráfico, congelando activos vinculados a su persona.

En 2016, protagonizó un episodio que evidenció la disputa entre grupos criminales, al ser secuestrado junto a su hermano por miembros del Cártel Jalisco Nueva Generación en Puerto Vallarta. Ambos fueron liberados días después.

Uno de los hechos más notorios en los que se le vincula ocurrió en 2019, durante el llamado “Culiacanazo”, cuando fuerzas mexicanas capturaron a Ovidio Guzmán. La reacción violenta de Los Chapitos obligó a las autoridades a liberar al detenido para evitar un mayor derramamiento de sangre.

La reciente acción de ICE refleja la prioridad que representa Iván Archibaldo para las autoridades estadounidenses, en un contexto de creciente preocupación por el tráfico de fentanilo y el poder de las organizaciones criminales transnacionales. Su captura es considerada clave en los esfuerzos por debilitar la estructura operativa del Cártel de Sinaloa.

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