El mate, una de las bebidas más representativas de América del Sur, continúa expandiendo su popularidad fuera de la región y despertando curiosidad en distintas partes del mundo por su particular forma de consumo y su fuerte valor cultural.
Originado hace siglos entre los pueblos guaraníes de territorios que hoy pertenecen a Argentina, Paraguay y Brasil, el mate se convirtió con el tiempo en mucho más que una simple infusión. Compartir una ronda, pasar el recipiente de mano en mano y beber desde una misma bombilla forman parte de una tradición social profundamente arraigada en millones de personas.
Aunque para muchos extranjeros la costumbre puede parecer inusual, el ritual del mate comenzó a ganar presencia internacional en espacios como vestuarios de equipos europeos, giras musicales y producciones cinematográficas, donde artistas y deportistas lo incorporan como parte de su rutina diaria.
Su sabor intenso, el característico color verde de la yerba y el momento de encuentro que genera han llevado al mate a convertirse en un símbolo cultural que traspasa fronteras y conecta generaciones.
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