Un estudio realizado en varios países de Europa reveló que las aves urbanas reaccionan de manera distinta según el sexo de la persona que se acerca a ellas. La investigación concluyó que muchas especies tienden a escapar más rápido cuando quien se aproxima es una mujer, un comportamiento que sorprendió incluso a los propios científicos.

El análisis fue publicado en la revista científica Sociedad Ecológica Británica, en la publicación especializada People and Nature. El trabajo reunió más de 2.700 observaciones de 37 especies de aves en espacios urbanos de España, Francia, Alemania, Polonia y la República Checa.

Entre las especies observadas se encontraban palomas, urracas, mirlos, pinzones, cuervos, estorninos y pájaros carpinteros. En la mayoría de los casos, los investigadores detectaron un patrón repetitivo: los hombres podían acercarse aproximadamente un metro más a las aves antes de que estas decidieran huir.

Para garantizar resultados precisos, el equipo diseñó un protocolo cuidadosamente controlado. Participaron cuatro hombres y cuatro mujeres, todos especialistas en ornitología, organizados en parejas con características físicas y vestimenta similares. El objetivo era reducir al máximo factores externos que pudieran influir en el comportamiento de las aves.

Durante las pruebas, los investigadores caminaban hacia las aves de manera directa, manteniendo una velocidad constante y evitando movimientos bruscos o laterales. También alternaban el orden de aproximación para impedir que los resultados estuvieran condicionados por hábitos de las aves o por el entorno.

Las investigadoras, además, siguieron medidas específicas relacionadas con posibles factores olfativos, mientras que quienes tenían el cabello largo debían llevarlo recogido para mantener uniformidad en la apariencia. A pesar de todas estas precauciones, el patrón continuó apareciendo en distintas especies y escenarios urbanos.

La ecóloga Yanina Benedetti, de la Universidad Checa de Ciencias de la Vida de Praga y coautora del estudio, reconoció que el hallazgo resultó inesperado. Según explicó, muchos estudios sobre comportamiento animal suelen asumir que la presencia humana funciona como un elemento neutral, pero esta investigación demuestra que las aves podrían percibir diferencias entre hombres y mujeres.

Aunque los científicos todavía no tienen una explicación definitiva, se plantean varias hipótesis. Algunas sugieren que las aves podrían responder a diferencias en la postura corporal, el tono de voz, la forma de caminar o incluso al olor corporal humano. Sin embargo, hasta el momento ninguna teoría ha sido confirmada de manera concluyente.

Los investigadores consideran que el estudio abre nuevas preguntas sobre la manera en que los animales urbanos interpretan la presencia humana. También podría tener implicaciones para futuras investigaciones de comportamiento animal, ya que demuestra que características del observador pueden influir en los resultados.

El hallazgo también llama la atención sobre la capacidad de adaptación de las aves en ciudades, donde conviven diariamente con millones de personas y aprenden a reaccionar frente a diferentes estímulos humanos. Algunas especies, como las palomas, han desarrollado una gran tolerancia a la presencia humana, mientras que otras continúan mostrando comportamientos más cautelosos.

Los expertos señalan que comprender mejor estas interacciones podría ayudar a diseñar estrategias de conservación y manejo de fauna urbana más efectivas. Además, el estudio aporta una nueva perspectiva sobre la compleja relación entre humanos y animales en espacios compartidos.

Aunque el motivo exacto de este comportamiento sigue siendo un misterio, la investigación demuestra que incluso en ambientes urbanos cotidianos las aves son capaces de percibir diferencias sutiles entre las personas que las rodean.

Ave extinta volvió a evolucionar y reapareció en la naturaleza