Un reciente estudio británico publicado en la revista Nature Medicine revela un avance prometedor en el diagnóstico temprano de la enfermedad de Párkinson con la ayuda de relojes inteligentes.

Hasta ahora, esta patología neurodegenerativa se detectaba cuando los síntomas eran evidentes y el daño neuronal ya era irreversible. Sin embargo, la investigación sugiere que los relojes inteligentes, podrían brindar datos suficientes sobre el movimiento físico y el sueño de una persona para diagnosticar la enfermedad en sus etapas iniciales.

El estudio plantea que el uso de los datos de movimiento registrados en los relojes inteligentes podría ser una alternativa económica y no invasiva para la detección masiva de poblaciones con mayor riesgo de padecer la enfermedad, considerando que aproximadamente el 30% de la población británica utiliza este tipo de dispositivos.

El equipo de investigación, encabezado por Cynthia Sandor de la Universidad de Cardiff en el Reino Unido, utilizó información de 103,712 personas del Biobanco del Reino Unido, una amplia base de datos que recopila información de medio millón de individuos entre 40 y 69 años, y que está disponible para la comunidad científica.

Dentro de los registros del Biobanco, se encontraban los datos de los movimientos espontáneos de los participantes, recopilados hace algunos años durante una semana mediante el uso de un acelerómetro de muñeca, similar a un smartwatch. El objetivo del estudio era determinar si estos datos podrían ayudar a identificar casos de enfermedad de Parkinson antes del diagnóstico clínico.

Utilizando técnicas de inteligencia artificial y aprendizaje automático, los investigadores desarrollaron modelos entrenados con la información recopilada por los dispositivos de movimiento. 

Al analizar estos datos, descubrieron que estos relojes eran capaces de identificar la enfermedad de Parkinson de manera más efectiva que los marcadores clínicos comúnmente utilizados, como el estilo de vida, la genética, la bioquímica sanguínea y los síntomas reportados por los pacientes.

“Demostramos que una semana de datos capturados puede predecir eventos hasta siete años en el futuro, pudiendo conducir al desarrollo de una valiosa herramienta de detección temprana de Parkinson”, afirmó Sandor, autora principal del estudio.

Este avance tiene implicaciones significativas tanto en la investigación, al mejorar el reclutamiento para ensayos clínicos, como en la práctica clínica, al permitir que los pacientes accedan a tratamientos en etapas más tempranas. No obstante, los investigadores subrayan la importancia de repetir el estudio con otras personas para validar los resultados obtenidos.

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