Un estudio desarrollado por científicos del Centro Park para la Salud Mental en Australia sugiere que los gatos aumentan el riesgo de tener esquizofrenia.
La investigación ha generado polémica, por tratarse de una de las mascotas más comunes en el mundo.
“Aquellos que tuvieron gatos como mascotas durante su infancia o adolescencia podrían tener un riesgo ligeramente mayor de desarrollar esquizofrenia en comparación con aquellos que no compartieron sus hogares con estos animales”, cita el informe publicado en Schizophrenia Bulletin.
Según los expertos, la conexión de los gatos y tener esquizofrenia se descubrió por medio de estudios a individuos con la enfermedad y cuál era el factor común.
“La presencia de gatos en el entorno doméstico podría ser solo un componente dentro de una compleja red de influencias. La relación entre los gatos y la esquizofrenia ha sido objeto de controversia en la literatura científica“, cita la investigación.
La enfermedad, que es un trastorno mental complejo y multifactorial, está relacionada con la interacción de factores genéticos, ambientales y neurobiológicos, es fundamental en su aparición.
Al respecto, se explicó que existe vínculo entre la exposición a la toxoplasmosis, una infección parasitaria transmitida por los gatos, y un mayor riesgo de esquizofrenia.
Aunque existen datos científicos de la relación entre los gatos y tener esquizofrenia, un grupo de expertos han esgrimido la solidez de los hallazgos y han pedido mayor investigación.
“La presencia de toxoplasmosis y la interacción social entre humanos y gatos son aspectos que se están investigando más a fondo“, se pidió sobre los resultados.