El aumento acelerado de las apuestas en línea, los mercados de predicción y las plataformas de apuestas deportivas ha encendido las alarmas en Estados Unidos, donde especialistas advierten que la adicción al juego está alcanzando niveles preocupantes. La situación ha motivado a expertos internacionales a reunirse en Boston para debatir posibles soluciones y promover regulaciones más estrictas para la industria.

Uno de los principales impulsores de esta advertencia es Harry Levant, director de políticas de juego del Public Health Advocacy Institute, quien sostiene que el fenómeno requiere una respuesta urgente desde el enfoque de salud pública. Según explicó, el problema no radica únicamente en los individuos que desarrollan conductas adictivas, sino en el propio diseño y accesibilidad de los productos de apuestas.

Levant argumenta que las plataformas actuales están diseñadas para fomentar el uso constante, lo que incrementa el riesgo de dependencia. En ese sentido, propone que el juego sea regulado de manera similar a productos como el alcohol o el tabaco, donde se controlan aspectos como la distribución, el acceso y la publicidad. A su juicio, permitir el crecimiento sin restricciones de estas plataformas está generando daños visibles en distintos sectores de la población, especialmente en jóvenes y familias.

El encuentro en Boston, organizado por el PHAI, reúne a académicos, investigadores, profesionales de la salud y responsables políticos con el objetivo de analizar el impacto del auge del juego en línea desde que en 2018 se produjo un cambio clave en la legislación estadounidense. Ese año, la decisión del Supreme Court of the United States permitió a los estados legalizar las apuestas deportivas, lo que marcó el inicio de una expansión significativa del sector.

Desde entonces, las apuestas deportivas han sido legalizadas en 39 estados y en Washington D.C., generando un mercado multimillonario que sigue creciendo. Paralelamente, han surgido nuevas formas de apuestas, como los llamados mercados de predicción, donde los usuarios pueden apostar sobre una amplia variedad de eventos, desde resultados políticos hasta aspectos de la cultura popular.

Un ejemplo destacado es la plataforma Kalshi, que ha registrado cifras millonarias en eventos de alta audiencia, como el Super Bowl. Estas plataformas argumentan que no se trata de juegos de azar tradicionales, sino de instrumentos financieros basados en eventos futuros. Sin embargo, críticos sostienen que, en la práctica, funcionan como apuestas bajo otra denominación.

Una de las principales preocupaciones radica en la regulación. A diferencia de los casinos o casas de apuestas deportivas, que suelen estar supervisados por autoridades estatales, los mercados de predicción están regulados a nivel federal por la Comisión de Comercio de Futuros de Productos Básicos. Esto permite que sean accesibles en todo el país para usuarios desde los 18 años, una edad menor a la requerida en muchos estados para apostar legalmente en deportes.

El crecimiento de estas plataformas ha ido acompañado de un aumento en la preocupación pública. Encuestas recientes indican que una proporción significativa de la población estadounidense considera necesario que el gobierno federal adopte medidas más estrictas para regular las apuestas deportivas. Este sentimiento refleja el temor de que la expansión del juego esté generando consecuencias sociales y económicas negativas.

El evento en Boston también cuenta con la participación de expertos internacionales, como Charles Livingstone, de la Universidad de Monash en Australia, y Matt Gaskell, del sistema de salud británico. Ambos han trabajado en el tratamiento de la adicción al juego y en el desarrollo de políticas públicas para mitigar sus efectos.

En el ámbito político estadounidense, figuras como el senador Richard Blumenthal y el congresista Paul Tonko han impulsado iniciativas legislativas para regular el sector. Entre ellas destaca el proyecto conocido como “Safe Bet Act”, que busca establecer estándares federales mínimos, limitar la publicidad de las apuestas y exigir controles de asequibilidad para los usuarios.

Además, la propuesta contempla restricciones al uso de inteligencia artificial en aplicaciones de apuestas, con el fin de evitar prácticas que puedan incentivar el comportamiento compulsivo mediante el análisis de datos de los usuarios.

Para Levant, Estados Unidos se encuentra en un momento decisivo. Considera que las autoridades deben elegir entre mantener el modelo actual, aceptando los riesgos asociados, o implementar cambios que prioricen la salud pública. Desde su perspectiva, la normalización del juego en la vida cotidiana, especialmente a través de plataformas digitales, es uno de los factores clave que está alimentando esta crisis.

El propio Levant ha señalado que su compromiso con esta causa está influenciado por su experiencia personal, ya que ha superado la adicción al juego. Esta vivencia refuerza su postura sobre la necesidad de actuar con urgencia para prevenir que más personas enfrenten consecuencias similares.

Mientras continúa el debate, el crecimiento del sector de apuestas plantea desafíos cada vez más complejos para reguladores, profesionales de la salud y legisladores, quienes buscan equilibrar el desarrollo económico con la protección de la población frente a los riesgos de la adicción.

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