Un hallazgo arqueológico en Egipto ha sorprendido a la comunidad científica internacional: una momia descubierta en la antigua ciudad de Oxirrinco contenía adherido a su abdomen un fragmento de la Ilíada, una de las obras más influyentes de la literatura griega antigua. Se trata de un descubrimiento sin precedentes que abre nuevas interrogantes sobre las prácticas funerarias en la antigüedad.

El hallazgo fue realizado en la actual localidad de Al Bahnasa, situada a unos 200 kilómetros al sur de El Cairo. La momia, que tiene aproximadamente 1.600 años de antigüedad y data de la época romana, fue estudiada por un equipo de investigadores liderado por el filólogo Ignasi-Xavier Adiego, de la Universidad de Barcelona.

Según explicó Adiego, aunque en Oxirrinco ya se habían encontrado momias con papiros adheridos —generalmente con fórmulas rituales o textos religiosos utilizados durante el proceso de embalsamamiento—, esta es la primera vez que se identifica un texto literario en este contexto. “Este es el gran avance para nosotros”, señaló el experto, destacando la singularidad del descubrimiento.

El papiro, aunque fragmentado y en mal estado de conservación, ha podido ser parcialmente identificado. Los investigadores determinaron que corresponde al llamado “catálogo de las naves”, un pasaje del Libro II de la Ilíada, donde se enumeran las fuerzas griegas que participaron en la guerra de Troya. Este detalle ha sido clave para confirmar el origen del texto.

A pesar de la importancia del hallazgo, los especialistas reconocen que aún queda mucho por investigar. El papiro no ha sido analizado con tecnologías avanzadas como rayos X, ya que los expertos buscan evitar daños adicionales al material. Hasta ahora, el estudio se ha basado en métodos tradicionales que permiten preservar el frágil documento.

Uno de los principales enigmas es el motivo por el cual un texto literario fue utilizado en el proceso de momificación. En otros casos, los papiros encontrados junto a momias contienen instrucciones rituales que podrían haber tenido una función protectora para el difunto en el más allá. Sin embargo, la presencia de un fragmento de la Ilíada resulta inusual y difícil de explicar.

Entre las hipótesis planteadas por los investigadores, se sugiere que el papiro podría haber funcionado como una especie de “firma” del embalsamador o como un elemento simbólico sin un significado religioso directo. No obstante, Adiego subrayó que, por el momento, no existe una interpretación definitiva sobre su propósito.

El descubrimiento se produjo en el marco de una excavación más amplia en la zona, donde también se hallaron varias tumbas de piedra caliza con múltiples momias. Algunas de ellas presentaban características llamativas, como láminas de oro colocadas en la lengua, una práctica asociada a creencias funerarias del periodo, y en otro caso, una lámina de cobre.

Además, los arqueólogos encontraron vasijas que contenían restos humanos cremados, incluyendo los de un adulto y un bebé, así como restos de animales, entre ellos un felino. Estos hallazgos sugieren rituales complejos y poco comprendidos que combinaban diferentes prácticas funerarias.

Los expertos señalan que aún se conoce poco sobre las personas enterradas en este yacimiento. Sin embargo, el hecho de que fueran momificadas indica que sus familias contaban con recursos económicos suficientes para costear este proceso, considerado costoso en la antigüedad.

El sitio de Oxirrinco es conocido por ser una fuente invaluable de papiros antiguos que han permitido reconstruir aspectos de la vida cotidiana, la literatura y la religión en el Egipto grecorromano. Este nuevo hallazgo refuerza su importancia como uno de los yacimientos arqueológicos más relevantes del mundo.

La presencia de un texto de la Ilíada en un contexto funerario no solo destaca la influencia de la cultura griega en Egipto durante la época romana, sino que también plantea nuevas preguntas sobre la interacción entre literatura y ritual en las sociedades antiguas.

A medida que continúan las investigaciones, los especialistas esperan que futuras tecnologías permitan analizar con mayor profundidad el papiro sin dañarlo, lo que podría ofrecer respuestas sobre su significado y función. Por ahora, el hallazgo se consolida como un descubrimiento excepcional que amplía el conocimiento sobre las prácticas funerarias y la circulación de textos en la antigüedad.

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