Israel vive horas intensas luego de que miles de ciudadanos salieran a las calles en una huelga nacional, donde manifestantes el fin de la guerra y exigen un alto el fuego inmediato y la liberación de los rehenes.

La protesta, respaldada por diversos colectivos sociales y familiares de personas retenidas, ha paralizado sectores clave del país y apunta a elevar la presión sobre el gobierno israelí ante la escalada del conflicto actual.

La capital, Tel Aviv, junto a otras ciudades principales, fue escenario de marchas multitudinarias que corearon exigencias de paz y llamaron a la restitución de los rehenes.

Según reportes de medios internacionales, los manifestantes consideran que las autoridades han fallado en su responsabilidad de proteger vidas y garantizar la libertad de quienes permanecen en cautiverio durante la guerra.

Una huelga que paraliza ciudades y eleva la presión política 

El paro nacional convocado sumó trabajadores de sectores públicos y privados, llevando a la suspensión de servicios y bloqueo de importantes vías de comunicación.

Los activistas reclamaron que la única salida posible es un acuerdo de alto el fuego acompañado de un proceso transparente para la liberación de los secuestrados antes que iniciara la guerra, el pasado 7 de octubre. 

Esta presión social se da en medio de tensiones crecientes y llamados internacionales al diálogo y la reconciliación. Las protestas en Israel han generado reacciones internacionales y se suman a los numerosos episodios de manifestaciones ciudadanas, reforzando la importancia del movimiento pacifista.