El misterio que rodea la posibilidad de vida en Marte podría haber dado un giro inesperado, luego que, el astrobiólogo Dirk Schulze-Makuch, sugiriera que la NASA podría haber aniquilado, sin intención, pruebas de vida que fueron descubiertas hace aproximadamente cincuenta años.
La búsqueda de evidencia de vida en Marte, sigue siendo una de las prioridades de la ciencia. Sin embargo, mucho antes de que el rover Curiosity comenzara su exploración marciana, las sondas Viking 1 y 2 de la NASA ya habían inspeccionado el suelo marciano en busca de microorganismos en la década de 1970 y principios de los 80.
Según explica Schulze-Makuch en un artículo para Big Think, los resultados iniciales obtenidos por las sondas Viking “eran confusos y lo siguen siendo ahora, ya que los experimentos de esa misión revelaron señales positivas de microorganismos”.
Aunque estas conclusiones se descartaron en su momento, puesto que la mayoría de los científicos concluyeron que los resultados positivos eran falsos positivos, porque los módulos de aterrizaje no encontraron una cantidad significativa de materia orgánica en el suelo marciano.
No obstante, Schulze-Makuch ha revitalizado la teoría de que los resultados originales podrían haber sido positivos en realidad, y que quizás se encontraron microbios, pero que la forma en que se analizó el suelo podría haber destruido inadvertidamente esa vida.
La premisa central de aquel experimento radicaba en que, si había microorganismos en el suelo, al proporcionarles agua con nutrientes, carbono radiactivo y luego incubarlos, se generaría un aumento en la emisión de gas radiactivo. En otras palabras, esta hipótesis se basaba en que, si hubiera vida presente, los microbios consumirían los nutrientes y liberarían el carbono radiactivo en forma de gas.
Fue hasta el 2008, con la llegada de la sonda Phoenix, seguida por los rovers Curiosity y Perseverance, cuando la NASA encontró compuestos orgánicos autóctonos. Aquí es donde Schulze-Makuch, basándose en los nuevos descubrimientos de las últimas décadas, sostiene que los métodos utilizados para buscar signos de vida durante la misión Viking podrían haber aniquilado accidentalmente la vida extraterrestre que estaban tratando de encontrar.
Schulze-Makuch utiliza ejemplos de formas de vida terrestres que prosperan en los entornos más extremos, como en rocas salinas que extraen humedad del aire. En este contexto, el haber añadido agua podría haber sido letal para estos microorganismos, lo que podría explicar por qué las inyecciones subsiguientes de nutrientes no llevaron a la detección de gas radiactivo.
Respecto al futuro de la exploración marciana, Schulze-Makuch considera imperativo llevar a cabo nuevas misiones enfocadas en la detección de vida para poner a prueba su hipótesis y otras teorías.