En San Pedro, Coahuila, una figura canina capturó la atención y el afecto de los residentes locales. Se trata de un perro, llamado cariñosamente “Negro, Golondrino o Lomito”, que ha adoptado como su hogar las afueras de una sucursal telefónica en la avenida Hidalgo, en pleno centro de la ciudad.
Lomito se ha convertido en una presencia diaria en la zona, aunque desconocen su nombre real. Los vecinos y comerciantes de la zona resaltan su comportamiento ejemplar y la serenidad que exhibe, al ceder el paso a los peatones.
Lomito elige pasar gran parte de su tiempo junto a la puerta principal de la sucursal telefónica, “como que si desempeñara el papel de un amigable guardia de bienvenida”. Algunos transeúntes han admitido que, a primera vista, pensaron que el perro era parte del personal de seguridad o incluso el compañero del guardia.
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Aunque no se conoce su edad exacta, los comerciantes de la zona han expresado su admiración por la tranquilidad y la elegancia del can, sugiriendo que ya no es tan joven. Algunas personas creen que reside en el mismo sector, y observan que le gusta explorar las calles y disfrutar de la compañía de los sampetrinos, sintiéndose completamente seguro entre la multitud.
Los habitantes locales sostienen que la actitud tranquila y educada de “Negro” es el resultado de una crianza amorosa por parte de su familia humana. Se presume que recibe atención constante y cariño, lo que ha contribuido a su capacidad para integrarse de manera armoniosa en la comunidad.
En un rincón de San Pedro, Lomito ha encontrado su lugar y se ha convertido en una entrañable figura cotidiana.