Las protestas de la Generación Z en Nepal están marcando un antes y un después en la historia política del país asiático.
Desde inicios de septiembre, miles de jóvenes nepalíes, principalmente en Katmandú, se han congregado pacíficamente para manifestar su rechazo a la corrupción y exigir mayor transparencia en el gobierno.
El movimiento, gestado principalmente en redes sociales, ha convocado todas las noches a la Plaza Maitighar Mandala, donde las pancartas y consignas exigen no solo justicia, sino un cambio profundo en la clase política tradicional.
Autoridades y analistas coinciden en que la implicación de la juventud ha dado nueva fuerza al debate nacional sobre la corrupción y el futuro político de Nepal.
Motivos detrás del descontento de la juventud en Nepal
La actual ola de manifestaciones en Nepal fue detonada por recientes escándalos de corrupción, incluida la malversación de fondos públicos y la falta de oportunidades laborales para los jóvenes.
Los manifestantes, en su mayoría estudiantes, acusan a las élites del país de perpetuar sistemas clientelares y de carecer de respuestas ante la crisis económica.
Según se destacó, la consigna “Ya Bastó” simboliza el hartazgo de una generación que demanda ser escuchada y representada.
El gobierno nepalés ha prometido investigar las denuncias, pero los jóvenes insisten en continuar la protesta hasta ver resultados concretos. El impacto de estas movilizaciones es comparable al de otras protestas juveniles recientes en el mundo.