Ante la posibilidad de un ataque militar contra la instalación nuclear iraní de Fordow, ubicada en una zona montañosa y fortificada al sur de Teherán, expertos en seguridad nuclear señalan que los efectos radiactivos serían reducidos y concentrados en el entorno inmediato.
Kelsey Davenport, directora de Política de No Proliferación en la Asociación para el Control de Armas, explicó que si las bombas logran penetrar las defensas subterráneas de Fordow, la liberación de radiación sería limitada y no causaría una contaminación ambiental generalizada. “Es probable que se liberen pequeñas cantidades de radiación alfa y sustancias químicas tóxicas, pero con el equipo adecuado, esos riesgos pueden manejarse de forma efectiva”, indicó.
La instalación alberga gas de hexafluoruro de uranio, una sustancia esencial en el proceso de enriquecimiento nuclear, que podría generar efectos tóxicos si se ve comprometida, aunque no equivalentes a una catástrofe nuclear.
Behnam Ben Taleblu, investigador de la Fundación para la Defensa de las Democracias, añadió que el principal riesgo sería de tipo químico, y no por dispersión de material nuclear activo. Scott Roecker, vicepresidente de Seguridad de Materiales Nucleares de la Iniciativa contra la Amenaza Nuclear (NTI), también coincidió en que la probabilidad de una dispersión radiactiva a gran escala es baja debido a que el uranio almacenado es reciente y no ha sido utilizado en reactores.
“Dado que el material es fresco y la instalación está bajo tierra, cualquier fuga quedaría en gran parte contenida”, explicó Roecker.
Sin embargo, los especialistas advierten que un ataque a un reactor nuclear operativo sería mucho más peligroso. Davenport subrayó que un acto de esa magnitud podría provocar una fusión del núcleo, con consecuencias devastadoras para la región, además de violar el derecho internacional.
Aunque un ataque a Fordow no tendría las implicaciones catastróficas de bombardear un reactor nuclear, no está exento de generar consecuencias sanitarias y ambientales locales. Los expertos insisten en la necesidad de evitar cualquier escalada militar que ponga en riesgo instalaciones nucleares sensibles.
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