El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, prometió convertir a Gaza en una ciudad en ruinas tras el ataque perpetuado por el grupo Hamas en territorio fronterizo.

La operación palestina, que dejó más de 300 muertos, llevó por nombre “Tormenta de Al Aqsa”, la cual sorprendió a Israel, que no dudó en responder de inmediato.

Según agencias internacionales, las víctimas del ataque no solo son israelíes; alemanes, argentinos y de otras nacionalidades que participaban en un festival de música internacional en la frontera sur entre Israel y Palestina.

Netanyahu, antes de prometer convertir a Gaza en una ciudad en ruinas, pidió a sus pobladores salir del lugar porque las defensas de Israel operarán con todas sus fuerzas.

“Ganaremos esta guerra, pero el precio será insoportablemente alto”, subrayó el primer ministro israelí, advirtiendo que el estado de guerra será feroz en contra de los enemigos.

“La primera fase ha culminado con la destrucción de las fuerzas enemigas en el territorio de Israel. Se ha iniciado una formación ofensiva que persistirá sin tregua hasta alcanzar los objetivos”, acotó Netanyahu sobre la operación “Espadas de hierro“.

Países como Estados Unidos, el Reino Unido, la Unión Europea y la ONU condenaron enérgicamente la brutal ofensiva sorpresa de este sábado por parte del grupo islamista contra el Estado judío.

Por su parte, Irak, Yemen y otras naciones han celebrado el ataque sorpresa que dejó no solo víctimas israelíes, sino de otras naciones.