Rodney Gorham, un australiano de 63 años que padece la enfermedad de Charcot, ha logrado restablecer su capacidad de comunicación gracias a un innovador implante cerebral que utiliza sus ojos como guía y sus pensamientos como clics, a través de una pantalla.

El avance que cambió la vida de Rodney es conocido como “stentrode”, desarrollado por la empresa estadounidense Synchron, le permitió a Gorham continuar explorando en internet, disfrutando de vídeos, enviando mensajes y, asombrosamente, participando en videojuegos.

La enfermedad de Charcot, una patología neurodegenerativa devastadora, conlleva la progresiva parálisis de los músculos respiratorios, tronco, brazos y piernas, aunque la mente permanece lúcida y activa.

El “stentrode”, un diminuto dispositivo de ocho milímetros de diámetro, representa una hazaña de la ciencia y la medicina moderna, al ser implantado en el cerebro a través de la vena yugular para monitorear la actividad neuronal, permitiendo así la detección y traducción de los pensamientos en comandos comprensibles. 

Según Tom Oxley, el fundador de Synchron, una pequeña caja receptora y transmisora, ubicada debajo de la piel en el pecho, actúa como el intermediario entre el implante y los dispositivos externos, eliminando la necesidad de cables incómodos.

Sin embargo, expresó que a pesar de los logros alcanzados, la variabilidad en la forma en que diferentes personas generan comandos mentales ha presentado desafíos a la hora de establecer un lenguaje universal de instrucciones para el “stentrode”. 

Actualmente, para realizar un clic mental, los pacientes deben imaginar movimientos físicos específicos, como patear una pelota o cerrar el puño. No obstante, cada individuo moviliza su cerebro de manera ligeramente diferente, incluso para los mismos movimientos.

“Las diferentes maneras en que cada persona activa su cerebro subraya la urgencia de crear un sistema uniforme capaz de operar de manera eficiente para atender a una diversidad de usuarios”, agregó.

Por el momento, Oxley, ha señalado que el siguiente paso es crítico, ya que deben alcanzar la aprobación de las autoridades sanitarias para la comercialización de esta tecnología revolucionaria.

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