Las alertas por la desaparición del río Éufrates han aumentado, no solo por las consecuencias climáticas, sino por el cumplimiento de las profecías bíblicas que anuncian nuestro fin.

Mientras que los expertos avizoran una crisis de agua para varias naciones que se alimentan del afluente, religiosos hablan de las señales del fin.

Ambos conocimientos coinciden que la desaparición del río Éufrates solo dejará muerte, migración y el declive de naciones que dependen de sus aguas.

Los primeros hallazgos tras el declive del río son cuevas con rejas que simulan una prisión, y que los líderes espirituales están asociando con los cuatro espíritus que menciona la Biblia.

Además, se han encontrado tesoros arqueológicos, como el descubrimiento de nuevas civilizaciones y ruidos que asemejan a lamentos.

Los investigadores han calificado los hallazgos como inquietantes, no solo por la desaparición gradual del afluente, sino por los secretos ocultos en las profundidades.

“A medida que las aguas del río Éufrates retroceden, revelan secretos ocultos en sus profundidades, incluyendo cuevas y tesoros enterrados”, se informó sobre la baja significativa del caudal.

Por su parte, los religiosos han señalado que el afluente tiene un significado apocalíptico, exactamente sobre el camino a los reyes del oriente.

Los teólogos aseguran que el río al secarse anuncia que el fin del mundo está cerca, precisamente porque se desatarán a los cuatro ángeles encarcelados en el lugar.

“Y Dios decía al sexto ángel que tenía la trompeta: ‘Suelta a los cuatro ángeles que están atados al lado del gran río Éufrates’. Y fueron desatados los cuatro ángeles que habían sido preparados para la hora, el día, el mes y el año, para matar a la tercera parte de la humanidad”, cita el versículo.

Proyecciones del gobierno de Irak han alertado que para el 2040 el afluente estaría completamente seco, generando una catástrofe en la región.